
Todos los meses llega ese momento en el que, como administrador de colegio, debes sentarte a revisar el estado de morosidad de tu escuela, los pagos atrasados y las cuentas pendientes de las que tienes que hacerte cargo.
Sabemos que este es un tema delicado, pero también hace parte de tu labor. Claramente, la morosidad afecta negativamente la salud financiera de tu colegio; por eso, te compartimos algunos consejos para afrontar esta situación y gestionar adecuadamente estos pagos con los padres de familia que hacen parte de tu institución.
En México no existe una ley que habilite a los colegios a expulsar a un alumno por el atraso prolongado del pago de sus colegiaturas, pero sí se pueden tomar acciones legales que impidan esta situación.
De hecho, la recomendación general de la Secretaría de Educación Pública es manejar este tipo de situaciones bajo comunicación directa con las familias y, en caso de que algún caso escale, es necesaria la intervención de la SEP o alguna institución educativa.
Sin embargo, puedes protegerte de este tipo de casos en tu reglamento escolar interno, detallando claramente los hechos que podrían llevar a tu escuela a tomar acciones legales y las potenciales consecuencias que esto tendría.

Es muy sencillo: conversando.
El primer paso del proceso de cobranzas es una conversación, y en este tipo de casos es necesario entender el motivo del incumplimiento. Algunas razones por las que las familias retrasan el pago de sus colegiaturas pueden ser:
Al comprender la situación que afronta una familia luego de conversarlo de forma privada, amistosa y respetuosa, independientemente de la causa que esté generando el problema, es necesario pasar a negociar.
Por ejemplo, en casos de crisis financieras generalizadas, como ocurrió en la pandemia, se pueden ofrecer modalidades de pagos en cuotas, habilitar canales electrónicos de pago, hacer seguimiento por parte del equipo de cobranzas, entre otras estrategias.
También, si un padre dejó de hacer pagos por olvido o descuido, un sistema de recordatorios automatizados puede funcionar para futuras ocasiones, o si alguna familia necesita hacer su pago en fechas de corte diferentes a las generales, también se puede negociar.
El punto con esto es ser flexible y adaptarse a cada caso específico.
Ahora bien, si nada de esto funciona, o si ni siquiera hay respuesta por parte de la familia cuando se quiera conocer la situación para llegar a potenciales acuerdos, es necesario escalar el caso, como mencionamos anteriormente.
En un colegio privado, la gestión de los pagos es fundamental, y si bien quisiéramos que todo funcionara a la perfección, en la mayoría de los casos ocurren imprevistos.
Aparte de la hoja de ruta que ya detallamos, estos consejos también pueden ser útiles:
Claramente, nadie sabe administrar tu escuela mejor que tú, ¡por eso nos ajustamos a tus necesidades!
Manejar los pagos pendientes es una cosa más que agregar a tu amplia lista de responsabilidades.
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